jueves, 2 de julio de 2009

Crazy little thing call Love

Los Franceses acusan el golpe del Cuop de Foudre, los ingleses se precipitan y caen en el amor
(to fall in love); nosotros sucumbimos ante el impacto del " flechazo".
En cualquier latitud, tiempo o circunstancia, el enamoramiento siempre ha tenido algo de violento, subito, arrasador. " Recibe un millon de besos, pero no me los devuelvas porque me queman la sangre", le escribia Napoleon Bonaparte a Josefina de Beauharnais.
Con retorica sin duda diferente, cada quien ha sentido las delicias y el tormento de un sentimiento
destinado a ser excepcional: dificil vivir en un estado de vertigo, ensoñaciones y taquicardia.
Dificil, asimismo, sostener este estado proximo a la locura que le permite a dos perfectos desconocidos decidir de repente y sin demasiadas mediaciones que han "nacido el uno para el otro".
" Es una dulce patologia", sugiere el psicoanalisis, " una excusa de la evolucion para perpetuar la especie y los genes" propone la biologia.
Honrado por la literatura y las artes de todos los tiempos, el enamoramiento nos ha mostrado siempre nuestro costado mas irracional. Pero tambien ha dado cuenta de nuestra mas intima vocacion de encuentro con el otro, el preludio inevitable para que surja el amor.
Un enroque de emociones que parece tener un pronostico reservado en el individualista y desconfiado siglo XXI.

En la antiguedad se que creia que espiritus de animales poseian a los enamorados. Nada muy diferente de los caprichos de Cupido, ese dios romano al que poco le importaba la suerte de quienes recibian sus flechas.
Evidentemente, no es nueva la sensacion de que el arrebato amoroso acontece mas alla de la voluntad o los intereses de los implicados.
El enamoramiento no se planifica, simplemente ocurre. Arrasa. " Esta soberana fuerza, que atrae, exclusivamente, uno hacia otro, a dos individuos, es la voluntad de vivir manifiesta en toda especie", escribio en el siglo XIX Arthur Schopenhauer. Este filosofo aleman no pensaba en terminos de espiritus naturales, sino de finalidades metafisicas.
"La generacion venidera, con su determinacion absolutamente individual, empuja hacia la existencia,esta energia, este impetu, es precisamente la pasion que los futuros padres experimentan el uno por el otro". El filosofo encontraba en esta poderosa pulsion la explicacion sobre "los amores prohibidos", esos romances poco convenientes para las exigencias sociales, pero a su criterio, necesarios para la renovacion genetica de la especie.
Mas de un siglo y medio de trabajo de laboratorio despues, la ciencia postula explicaciones similares, "Hay elementos inconscientes en la eleccion de la pareja, aunque en definitiva se remite a la posibilidad de que nos de hijos sanitos", dice Diego Golombek en el libro Sexo, drogas y biologia.
Los signos de belleza, entonces, no serian mas que indicios de salud y fertilidad: mayor crecimiento de la mandibula y vello facial en ellos; curvas, labios gruesos y rasgos armonicos en ellas. " La sensualidad clasica femenina que deja boquiabiertos a los obreros de la construccion esta diciendo MIRAME MIRAME MIRAME, SOY MUY FERTIL, CON MIS PECHOS, MIS CADERAS Y LISTA PARA LA REPRODUCCION DE LA ESPECIE", asegura Golombek.
El olfato tambien tiene un papel fundamental: al olerse mas alla de si es consciente o no, los enamorados estan percibiendo si son compatibles geneticamente.
Pero la explicacion biologica no basta en estos tiempos de "sexualidad plastica". El termino lo creo el sociologo britanico Anthony Giddens para definir el surgimiento de "una sexualidad descentrada, liberada de las necesidades de la reproduccion y del desmedido predominio de la experiencia sexual masculina".
Por otra parte, se el enamoramiento rige por el secreto de perpetuar la especie, ¿ como explicar la intensidad del amor homosexual?. " En definitiva, no sabemos que origina la orientacion sexual de una persona: los genes, los cambios prenatales, el ambiente familiar, las primeras relaciones...Muy posiblemente se trate de una coctelera de causas sociales, geneticas y ambientales de la cual salimos todos nosotros".
Ahora bien, cuando en la cima de la pasion -y sea cual sea tu eleccion sexual- los amantes se maravillan ante su "buena quimica", estan siendo mucho mas literales de lo que suponen.
Luego de tener relaciones el cerebro libera la hormona oxitocina, que ayuda a querer quedarse con el compañero/a de turno; asi que CUIDADO: uno puede pensar que solo es sexo, pero el dia menos pensado se levanta con ganas de envejecer junto con la pareja ocasional.
La amable oxitocina disminuye la actividad en zonas del cerebro vinculadas con el miedo y la desconfianza. El enamoramiento inhibe regiones cerebrales destinadas al pensamiento critico y activa el neurotransmisor llamado dopamina vinculado con la motivacion y la recompensa.
De alli al nirvana, poco queda, salvo las ganas de repetir la experiencia.
Que el amor sea sorpresa, no significa que toda persona se sorprendente. Uno se enamora de cualquiera en cualquier lugar, afirma desafiando el romanticismo el neurolo, psiquiatra y etologo Boris Cyrulnik.
Sin embargo este "cualquiera en cualquier lugar" no estaria regido por el azar, sino por algo mucho mas preciso: la historia de cada individuo. En el libro Bajo el signo del vinculo plantea que, para entender los mecanismos que regulan las distintas maneras de enamorarse hay que remontarse a la primera revelacion amorosa.
Aquella que siente el bebe recien nacido, cuando, aterrado, con frio, en un medio hostil y nuevo, escucha una voz conocida, percibe que una tranquilizadora suavidad lo envuelve, le da calor, lo alimenta y lo sumerge en su aroma protector.
Acunado por su madre, ingresa en un paraiso sensorial.
El mismo que intentamos evocar cuando nos dejamos llevar por las embriagadoras aguas del enamoramiento.
" Al individuo aislado le resulta muy dificil enfrentar la angustia que lo amenaza cada dia - explica Hugo Litvinoff, miembro de la Asociacion Psicoanalitica Argentina-. Entonces, tiende a construir la ilusion de encontrar un amor que sea el balsamo para todas sus heridas, un vinculo en el que el bienestar se encuentre permanentemente al alcance de la mano".
Asi comenzarian las relaciones amorosas: con un ligero engaño e inclusive ingenuo, llamado enamoramiento por el medio del cual, el individuo cree haber encontrado un ser perfecto, hecho a su medida, predestinado para el. Y asi como el otro es maravilloso, el tambien es esencial, importante, perfecto para la persona que lo ama.
Tarde o temprano este espejismo cae, y con gran sufrimiento y desilusion el individuo se encuentra con la persona real, cargada como el mismo de fallas y limitaciones.
Es entonces cuando aparece el gran desafio de pasar del enamoramiento al amor genuino.
El enamoramiento tiene una especifica funcion biologica, crear las condiciones para el apego, ese vinculo que dos personas tejen dia a dia, no sin dificultades.
Ademas el "flechazo" ocurre en momentos precisos, cuando nuestro organismo, nuestras estructuras psiquicas y el entorno social nos ponen especialmente vulnerables.
Solo bajo este estado de extrema sensibilidad y dulce ceguera, ademas de la tormenta hormonal,
es que nos tornamos aptos para recibir al otro.
Cuando el terremoto pasa, apenas queda la realidad y un limitado, fragil, incipiente vinculo.
No obstante, hay quienes pueden encontrar en las limitaciones del otro y las propias el incentivo para el amor, la ternura, el compañerismo y la sexualidad.
Esta es una cuestion nada sencilla en esta epoca, segun los sociologos, la fluidez, fragilidad y transitoriedad que rigen la vida contemporanea tienen un efecto letal sobre el impulso amoroso.
Parece conspirar a drede contra la confianza, donde todos solemos sentirnos descartables, y nadie esta dispuesto a invertir en corto o mediano plazo afectivo.
Erich Fromm ya habia alertado sobre la crisis del sentimiento amoroso en la sociedad contemporanea.
A fines de los años 50 escribio El arte de amar, y alli observo que el predominio de la logica de mercado, el consumismo y la feroz voragine y competencia individual conspiran contra la capacidad afectiva de los seres humanos.
Ante tan desalentador panorama, proponia trabajar en pos de una " fe racional en el amor".
Fromm no entendia este tipo de fe como una creencia, sino como una conviccion arraigada en la propia experiencia mental o afectiva.
Una certeza profunda, conseguida a costa de trabajo y dolorosa honestidad con uno mismo.
Algo que en medio del caos reinante, permita a las personas creer en el " propio amor, en su capacidad de producir amor en los demas y en su confianza".
Quizas en algo similar pensaba Mark Twain cuando, en el encantador libro Diario de Adan y Eva, le hacia decir a uno de los personajes : " Si me preguntan por que lo amo, descubro que no lo se.
Y realmente no me interesa saberlo".

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